Desde su aprobación, la LOMLOE ha generado tanta bibliografía, tanta formación y tanta confusión que muchos docentes han acabado más perdidos que al principio. La ley existe, los decretos curriculares están publicados, pero la pregunta práctica sigue siendo la misma: ¿qué tengo que cambiar yo, en mi aula, en mi día a día?
Esta guía va directo a lo esencial: qué cambia realmente, qué permanece igual y cómo adaptar tu práctica sin reinventarte cada semana.
Qué es la LOMLOE y qué pretende
La Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE, 2020) es la ley educativa vigente en España. Su núcleo es el enfoque competencial: en lugar de que los alumnos acumulen conocimientos, el objetivo es que desarrollen competencias para aplicar esos conocimientos en situaciones reales.
Esto no significa que los contenidos desaparezcan. Los contenidos siguen existiendo, pero ahora están al servicio del desarrollo de competencias, no como fin en sí mismos.
Los cambios más relevantes para tu práctica docente
El currículo ahora se organiza en saberes básicos, competencias específicas y criterios de evaluación
Esto es probablemente el cambio más estructural. El currículo anterior se organizaba en objetivos, contenidos y criterios de evaluación. Ahora:
- Saberes básicos: los contenidos, conocimientos y destrezas que el alumno debe trabajar
- Competencias específicas: lo que el alumno debe ser capaz de hacer con esos saberes
- Criterios de evaluación: los indicadores de hasta dónde ha llegado el alumno en cada competencia específica
Lo que evalúas son los criterios de evaluación, vinculados a competencias específicas. Los saberes básicos son el "con qué" del aprendizaje.
Las situaciones de aprendizaje son la unidad de planificación
La LOMLOE no obliga formalmente a usar situaciones de aprendizaje —la ley no menciona explícitamente este término en todos sus decretos— pero sí exige una planificación que conecte saberes con tareas auténticas y evaluación por competencias. Las situaciones de aprendizaje son la forma más práctica y extendida de hacerlo.
La evaluación es continua y formativa
El examen final no desaparece, pero no puede ser el único instrumento de evaluación. La LOMLOE exige una evaluación continua que acompañe el proceso de aprendizaje y que use múltiples instrumentos: rúbricas, portfolios, observación, autoevaluación.
La programación didáctica tiene nuevas exigencias
Tus programaciones deben incluir:
- Las competencias específicas que trabaja cada SA
- Los criterios de evaluación vinculados
- Los instrumentos y procedimientos de evaluación
- La atención a la diversidad (desde el diseño, no como añadido)
- La conexión con las competencias clave
Qué NO cambia
Entender qué no cambia es tan importante como saber qué cambia:
- La materia sigue siendo tuya: la LOMLOE no te dice cómo enseñar, sino qué objetivos alcanzar.
- La libertad de cátedra permanece: puedes usar los métodos pedagógicos que consideres más eficaces.
- El conocimiento disciplinar sigue siendo fundamental: no hay competencias sin conocimiento. La LOMLOE no pide que abandones los contenidos, sino que los enseñes con propósito.
- La evaluación numérica permanece: al final del proceso hay calificaciones. La LOMLOE exige que esas calificaciones reflejen el nivel competencial, no que desaparezcan.
Cómo adaptar tu práctica paso a paso
Paso 1: Lee tu currículo autonómico
Cada comunidad autónoma ha desarrollado su propio currículo a partir del básico estatal. Descarga el decreto curricular de tu materia y nivel en Andalucía (o tu comunidad) y familiarízate con los criterios de evaluación. Son el punto de partida de cualquier planificación LOMLOE.
Paso 2: Revisa tus unidades didácticas como situaciones de aprendizaje
No tienes que crear todo desde cero. Revisa tus unidades didácticas existentes y pregúntate:
- ¿Hay un contexto real o significativo?
- ¿El alumno produce algo concreto al final?
- ¿Los criterios de evaluación del currículo están cubiertos?
- ¿Uso más de un instrumento de evaluación?
Si la respuesta a las cuatro preguntas es sí, tienes prácticamente una SA. Si la respuesta a algunas es no, sabes qué ajustar.
Paso 3: Actualiza tus instrumentos de evaluación
Si solo usas exámenes escritos, empieza a incorporar rúbricas para las tareas de producción (escritura, exposición, proyectos) y listas de cotejo para procedimientos y comportamientos. No hace falta cambiar todo a la vez.
Paso 4: Comunica los cambios al alumnado
Los alumnos necesitan saber cómo son evaluados. Comparte las rúbricas antes de la tarea, explica qué significa cada nivel y dedica tiempo a trabajar la autoevaluación. Esto no es burocracia: es lo que hace la evaluación formativa.
Las dudas más comunes
¿Tengo que hacer una SA por cada criterio de evaluación? No. Una SA puede cubrir varios criterios simultáneamente. Lo importante es que al final del curso hayas evaluado todos los criterios esenciales de tu materia.
¿Desaparece la programación didáctica? No. Sigue siendo obligatoria, pero su estructura cambia para reflejar el enfoque competencial.
¿Puedo seguir haciendo exámenes? Sí. Los exámenes son un instrumento de evaluación válido dentro de un sistema diversificado. Lo que no puede es ser el único instrumento.
¿Qué pasa si no tengo tiempo para diseñar SAs para todo el curso? Es normal empezar con una o dos SAs y mantener las unidades didácticas más tradicionales para el resto. La transición no tiene que ser brusca.
Magisteria: tu copiloto docente para la LOMLOE
Adaptarse a la LOMLOE no debería ser un proyecto paralelo que consume tu tiempo libre. Magisteria agiliza la parte más costosa: generar situaciones de aprendizaje alineadas con el currículo autonómico, crear rúbricas vinculadas a los criterios de evaluación y mantener un registro de evidencias por alumno, todo en una sola plataforma.
Dedica tu tiempo a enseñar. Deja la carga burocrática en manos de la IA.